ONE SHOT. ONE LIFE

by 1 octubre 2013

En las artes marciales tradicionales, la maestría del arte no se adquiere únicamente por medio de la destreza. Al recorrer ‘la vía’ uno debe ver mirar más allá de la técnica para convertirse en un verdadero maestro. En la arquería Japonesa o Kyudo, acertar en el blanco no es suficiente. Para poder disparar correctamente debemos “Disparar desde el corazón”. Como indica el Sensei Takeuchi, “Como un seleccionado nacional tenía que practicar para acertar en el blanco cueste lo que cueste. Eventualmente toda esa técnica quedó obsoleta a cambio de la habilidad de expresarme a mí mismo por medio del arco.”

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Sin embargo, los profesores nos enseñan que solamente por medio de la técnica podemos acertar en el blanco de forma correcta. ¡Si esto empieza a sonar como un acertijo Zen, es porque se le asemeja mucho! Sensei Takeuchi continúa, “Quiero que consideren al Kyudo como algo que aunque le dediquemos toda una vida no vamos a poder amaestrar. Si pensamos de esta manera siempre vamos a sentir que nos queda espacio para mejorar”. Para los no practicantes, puede parecer que tirar al arco y acertar en la diana es un concurso de destreza. Sin embargo, para un practicante hay una distinción muy clara entre dar en el blanco y disparar correctamente, y uno no puede avanzar hasta que sea capaz de resolver este conflicto. Irie Sensei, Instructor Principal en la Universidad de Tohoku no dice, “Disparar con arco es tan simple que hasta un niño podría hacerlo”. Aun así, ¡los kyudoka insisten en que alcanzar la maestría es algo que toma más de una vida! ¿Pueden ambas cosas ser ciertas? Esta es la paradoja que contempla Takeuchi Masakuni, Kyoshi 7mo dan. “¿Cómo puede alguien fallar incluso si acierta en el blanco con ambas flechas?”

Awa Kenzo, un gran maestro del Kyudo, sostenía que el verdadero propósito del arte es alcanzar la ‘iluminación’. Esta idea llegó hasta el mundo occidental por medio del libro Zen en el Arte del Tiro con Arco escrito por Eugen Herrigel, quien fue alumno del maestro Awa. Ese legado de “Zen de pie” se practica hoy en día en el Dojo Enma que está dentro del Templo Zen Engakuji. “Este dojo tiene el propósito de desarrollar el carácter. Es un dojo para enfrentarse a uno mismo”, nos indica la Sensei Koyama. Para el practicante sincero no hay separación entre el entrenamiento de Kyudo y la vida cotidiana. Sin un oponente que confrontar, es un camino de auto-descubrimiento donde el blanco es un espejo – el reflejo de uno mismo. Takeuchi Masakuni observa… “Finalmente, no quedan ni la técnica, ni la forma. Lo único que permanece es la humanidad del arquero.”

Indistintamente del camino que uno recorra, es una certidumbre el que toma toda una vida recorrer el sendero sin fin que conduce a la maestría del Kyudo. El climático final de nuestro documental “One Shot. One Life” (El Disparo de Toda Una Vida), lo mantendrá aguantando su respiración frente al suspenso del 16vo intento de Takeuchi Masakuni por aprobar el examen de 8vo dan. Es una prueba tan severa que este maestro del Kyudo se ve obligado a comentar, “El esfuerzo que requiere esta lucha es mi fuerza impulsora, mi ímpetu, y es por eso que no puedo detenerme.”

Bienvenidos a la búsqueda de la excelencia por medio del arte de la Arquería Japonesa. El Disparo de Toda Una Vida.

División de Capítulos:

Competiciones
Filosofía
Zen en el Arte de Tiro con Arco
El Arco y las Flechas
El Dojo y la Etiqueta
Práctica en Clase
Examinaciones de Grado
Examinación de 8vo Dan

by Empty Mind Films

Posted by 1 octubre 2013 Cine Documental